El viento seca y corre las hojas del ayer sin poder recogerlas.
El agua congelada endurece mis manos que dejan de tocar.
El sol se esconde y de a ratos ilumina algún árbol sin bosque.
Se hace difícil respirar,
la calma ha estado disfrazada de personaje.
El hielo quema,
y al derretirse,
se me va de las manos.
Hola invierno.
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